Algunas notas desordenada sobre Roma

 

1.- Siempre que Cleo contesta el teléfono, limpia el auricular antes de pasarlo a su empleadora. Eso me hizo recordar que en una de las casas en las que trabajó mi madre había un vaso, plato, y cubiertos para mí. De niña lo vi como un gesto de cariño, pero ahora entiendo que era una manera muy sutil de diferenciar, de evitar la contaminación.

2.-En la última toma, Cleo sube unas escaleras que llevan a la azotea y que me remitieron de inmediato a Un rincón cerca del cielo, otro producto cinematográfico que romantiza la precariedad y el sufrimiento de las mujeres.

3.- Roma tiene sinopsis poco afortunadas. ¿Todavía no estamos listos para aceptar que una trabajadora del hogar puede ser protagonista de una película de esta magnitud? Parece que no, porque en los peores casos, los que escribieron las sinopsis —y hasta las críticas— utilizaron las palabras “sirvienta” y “criada” justificándose en el “contexto” de la película.

3.- La historia nos hace sentir que estamos viendo las acciones a través de la experiencia de Cleo, pero no la estamos viendo a ella. Vemos el recuerdo romantizado de Alfonso Cuarón. Cuarón no hizo una película sobre Cleo (o Libo), sino una película sobre su infancia. SUS recuerdos sobre Libo.

4.- Nuevamente un hombre es celebrado por usar como recurso estilístico, las historias de las mujeres, y en este caso, de mujeres precarizadas. Historias que además no terminará de comprender, por más esfuerzos que haga, pues obedecen a condiciones muy concretas: ser una mujer pobre.

5.- Pero, ¿no hubiera sido hipócrita que Alfonso Cuarón intentara hablar por las trabajadoras del hogar? Su recurso es intentar entender como vivió Libo, y por consecuencia materializarla en ficción a través de Cleo.

6.- La romantización no sólo es responsabilidad de la película sino de nosotros como receptores. La escena en la que Sofía junto con sus hijos abrazan a Cleo y la condescenciente empatía con la que responde cuando se entera que está embarazada; me hizo recordar las numerosas muestras de cariño que los empleadores de mi madre han tenido con ella o conmigo. Estas escenas son algunos de los gestos sutiles que le dan otra dimensión al discurso de Cuarón y que lo acercan a la crítica social. Sin embargo, es labor del receptor reconocer esos detalles y extender su significado sobre los momentos del dramatismo convencional.

7.- La secuencia inicial —Cleo recorriendo la casa mientras realiza distintas labores— me hizo llorar casi de inmediato la primera vez que la vi. Los primeros recuerdos de mi infancia son de mi madre, desplazándose lentamente en casas ajenas, limpiando, acomodando y de vez en vez, mirándome con una sonrisa triste.

8.- Roma no es una película sobre las trabajadoras domésticas. Es el recuerdo de un cineasta privilegiado de una mujer precarizada que fue importante en su vida.

9.- Obviamente, no se trata de decirle a Alfonso Cuarón qué era lo que tenía que hacer con su película o con sus recuerdos. Pero, en ese sentido la película revela mucho de la manera en que vemos, como sociedad o artistas, al otro. Y esa mirada sí puede ser cuestionada.

10.- Personalmente, me interesa mucho saber cómo ven Roma  las mujeres que tienen la experiencia directa del trabajo del hogar. A mi madre la película la conmovió mucho. Vi sus lágrimas caer en algunos momentos y en otros me tomó las manos. No tengo ningún derecho de reclarmarle su identificación emocional con la película. Es ella la que ha vivido esa explotación, no yo. Después de verla, hemos conversado sobre Roma. Más allá de la emoción también notó ciertas cosas problemáticas y parece estar muy consciente de esa romantización. También parece estar agradecida de sentirse representada fuera de la sorna y la burla con la que normalmente aparecen las trabajadoras del hogar en los medios audiovisuales.

11.- Yalitza Aparicio ha dicho que su interpretación de Cleo es una forma de homenajear a su madre y la comprendo. Este año decidí que yo también quiero hacer algo, desde la escritura, para tocar estos temas, y gracias a Roma me he cuestionado de manera mucho más frontal qué clase de “homenaje” quiero hacer a mi madre.

12.- La secuencia en la que Cleo atraviesa el mar para salvar a los niños me conmovió de una manera muy distinta la segunda vez que la vi. La fotografía del momento crea una alegoría dolorosa, pero deslumbrante. Cleo se vuelve La Trabajadora del Hogar que constantemente tiene que solventar los mares de la desigualdad, la condescendencia, la explotación y la confrontación de su vida laboral con la privada. Cleo se abandona a sí misma, olvidándose que no sabe nadar. Pero, debe cuidar de los niños a su cargo.  Muchas mujeres que trabajan en casas ajenas y propias se olvidan de sí mismas para lanzarse al cuidado del otro. Luego pienso: Sí, Cleo en un gesto de amor se lanza al mar para salvar a Sofí. Pero también porque se sabe responsable de ella. De una hija, que no es suya.

13.- Cuando Sofía llega alcoholizada a la casa y toma de las manos a Cleo para decirle: “A pesar de lo que digan, estamos solas”; pensé en lo complejas que resultan las relaciones entre las mujeres que contratan a una empleada del hogar. Es una intimidad ambigua, porque muchas veces al interior se vuelven confidentes, consejeras, soportes emocionales; pero luego en el paso de los días y la cotidianidad vuelve a ser relegadas a la subordinación. Las trabajadoras del hogar no sólo limpian los espacios que habitan, también el corazón de sus empleadoras.

14.-Necesitamos avivar las voces de las mujeres para que cuenten sus propias historias. Esto me queda más claro después de ver Roma. Pero ojo, también nos toca a nosotras no repetir las mismas prácticas masculinas de usurpación. Hay historias que por cuestiones de raza, clase y otras circunstancias también podríamos contar de manera parcial. Por eso me pregunto: Al escribir sobre mi madre, ¿qué tanto estoy ocupando un espacio, un “micrófono” que no me pertenece? ¿Acaso, mi lugar debe ser escuchar, antes de hablar?  ¿Puedo acompañar la voz de mi madre y el de otras trabajadoras del hogar a las que conozco? Yo creo que sí. Pero hay que pensar muy bien en el cómo.

15.- La segunda vez que vi Roma, media sala se río durante toda la escena en la que Cleo le dice a su empleadora que está embarazada. Hasta este momento me pregunto ¿qué les dio risa, si el tono cómico no está presente en la escena?

Les recomiendo otros dos textos sobre Roma. Uno habla sobre la problemática romantización que puede generar la película, y es de Ana Farías, activista en Parvada. El otro es un texto breve  pero sustancial  que María José Ramírez publicó en Medium.

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