Ofrenda

Pienso en la palabra abuela y a mi mente viene el aroma de las mandarinas en las manos de Socorrito, los dedos de Gude domando mi cabello rebelde para ir a la iglesia, el abrazo débil de Esperanza y sus anillos de cobre. Escucho la palabra abuela y las sílabas resuenan en la parte más profunda e intangible de mi cuerpo. Los sonidos buscan un espacio para hacer sentido, pero no lo encuentran. Me pesa la orfandad de ese cariño, de la ternura, de la fuerza de las abuelas. Continúa leyendo Ofrenda

Algunas notas desordenada sobre Roma

 

1.- Siempre que Cleo contesta el teléfono, limpia el auricular antes de pasarlo a su empleadora. Eso me hizo recordar que en una de las casas en las que trabajó mi madre había un vaso, plato, y cubiertos para mí. De niña lo vi como un gesto de cariño, pero ahora entiendo que era una manera muy sutil de diferenciar, de evitar la contaminación.

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